Un puñado de palabras 26 jun. 2007

En ocasiones personas ajenas a nuestras vidas pueden describirlas perfectamente con un puñado de palabras.
Como si estuviesen dentro de mi cabeza.

Perdiendo las mismas batallas 25 jun. 2007

Este fin de semana he estado un poco desconectada de los medios de comunicación. En mi caso éstos se reducen básicamente a los periódicos disponibles en Internet. Ayer a última hora me conecté para ver que había pasado por el mundo. De nuevo el Líbano. Esta vez han sido soldados españoles. Jóvenes, demasiado jóvenes. Como suele pasar en estos casos, la autoría del asesinato ocupa las primeras horas, los primeros días, pero sinceramente, ¿qué más da de donde hayan venido de nuevo las bombas?. A mi desde luego no me consuela saberlo. Todo sigue igual. Las banderas siguen ondeando.

Recomendación : Milonga del moro judío, Jorge Drexler

En las ondas 20 jun. 2007

En mi casa casi siempre está la radio sonando. No soy de las que pienso que la radio haga compañía, pero está bien de vez en cuando que algo no nos permita escuchar el silencio. Nos acostumbramos a escuchar voces sin rostro, canciones repetidas, entradillas insistentes…

En las familias siempre hay tradiciones que pasan de generación en generación sin una razón aparente. Son hábitos que acabamos haciendo propios sin saber muy bien el porqué. En mi caso, escuchar la radio durante la comida se ha convertido en una costumbre arraigada. Durante mi primer año fuera de casa, la radio me acompañó de forma continua, me ayudaba a sentirme un poquito más cerca de lo que antes hacía, me ayudaba a estar de algún modo conectada a lo que, hasta entonces, había sido mi casa.

Para bien o para mal en mi casa se escucha RNE. Será que mi abuelo ya la escuchaba y por eso mi padre la elige. Yo sigo los pasos de mi padre de algún modo y lo que más escucho es Radio 3. Algunos programas los sigo desde hace años y otros, por desgracia, han desaparecido.

Durante mi último año de instituto, cuando me levantaba, la radio estaba ya sonando. Mientras me preparaba para ir a clase escuchaba un serial radiofónico que siempre comenzaba con la frase: “Cuando Juan y Tula fueron a Siritinga”…Serial de aventuras de dos jóvenes intrépidos en un mundo de fantasía. Coincidía con mi desayuno. Nunca salía de casa sin que hubiese acabado el capítulo del día. Corriendo, bajaba a casa de Leticia y de allí a clase. No sé muy bien porque no se siguen haciendo estos seriales. Me encantan. Me fascina la facilidad con que los actores transmiten sólo con su voz todo lo que pasa en la escena. Además, tienen una gran ventaja, sólo hay que escuchar, no es necesario mirar a ningún punto en particular (o caja en especial).

En Madrid, mientras me dirigía al trabajo siempre escuchaba “Música es tres”. Aún ahora, este es el programa que me acompaña por las mañanas. ¿Qué es lo que me gusta de él? Pues bien, supongo que a parte de la música que ponen, me encantan los fragmentos literarios que intercalan (la mirada oblicua…), los comentarios de exposiciones, conciertos, charlas… Estando en Madrid me ayudaba bastante a conocer la agenda cultural de la zona.

Sinceramente, me encantaría trabajar en la radio, una pena no tener una voz atrayente, de esas que endulzan, de esas que parecen pesar en el aire. Me conformaré con seguir siendo “escuchante”, con seguir esperando que de nuevo, Juan y Tula vuelvan a Siritinga.

Ignóralo y vencerás 15 jun. 2007

Se dice que la mejor forma de evitar que algo empeore es ignorarlo.
Esta teoría es aplicable a males tales como los dolores de cabeza o la gripe. Que te duele la cabeza? Tu pasa de ella, seguro que al final se cansa. ¿Qué tienes gripe y todo tu cuerpo te pide que no abandones la cama? Pues nada, a salir de fiesta y a bajar la fiebre a base de bebidas con hielo. Esta lucha contra lo inevitable nos da falsas treguas, un día te confías: vaya, parece que hoy estoy mejor, voy a darme una vuelta para celebrarlo, y esa misma noche acabas delirando en el sofá de tu salón, viendo pitufos o dragones. Siempre nos queda la tortilla de paracetamol, pero creo no debería hablar aquí de eso (niños no hagan esto es sus casas, de acuerdo?)

Otra de las situaciones en las que el sistema “ignóralo y vencerás” funciona: adversidades climatológicas. La adaptación de las personas a las inclemencias meteorológicas puede llegar a ser casi total cuando éstas son sometidas a largos inviernos lluviosos. Ejemplo: durante mi estancia en Dinamarca me impresionó que lloviese, nevase o hiciese un viento de mil demonios, la gente seguía usando la bicicleta. Cuantas veces en España hemos dicho: Paso de salir que está lloviendo. Pues bien, si hubiera hecho eso mismo en Odense me habría pasado la mayor parte del invierno y la primavera encerrada en mi casa.

Después de incontables paraguas rotos por el viento durante días de lluvia (el último hace a penas un par de semanas), cada vez rehúso más a utilizarlos. La verdad es que con una buena chaqueta impermeable todo se arregla. También existe la posibilidad de caminar pegado a las paredes, aprovechándonos del pequeño resguardo que nos proporcionan los aleros de las casas.

Que llueve, a mi me da igual. Yo sigo haciendo lo que hago todos los días. Cierto es que, cuando llego caladita hasta los huesos al intentar “ignorar” una tormenta típica veraniega, me pregunto si no será que cuanto más las ignoras más fuertes se vuelven.

Y esa sensación de ser tú la única estúpida que se ha decidido a volver a casa en bici.

Otra técnica: intentar llenar ese tiempo en el que no podemos salir sin mojarnos, con otras actividades lúdico-festivas. Que sigue lloviendo?: Otra cervecita camarero…

Herr. Gallardón ha llegado a Berna 13 jun. 2007

Quizás sea que ya tocaba o que el síndrome pre-Eurocopa futbolera está causando estragos en este país. La cosa es que Berna está siendo desmontada a pasos agigantados.

Todo esto empezó poco antes de mi llegada a Berna, allá por el mes de Septiembre. El parlamento y la plaza situada justo delante han sido remozados (una lástima no poder ver el parlamento sin esa tela plástica que ahora lo oculta).

El centro de la ciudad está tomado por excavadoras y compresores, hordas de obreros trabajan sin descanso pavimentando las nuevas calles, levantando las antiguas, cambiando las vías de los tranvías, ensanchando los carriles bici.

La verdad es que, después de haber presenciado las obras de la M-30 acometidas por Herr Gallardón, todo esto se me queda un poco pequeño. Pero viendo a la gente por la calle esto parece todo un espectáculo. No sé si es que la gente realmente no se queja o que no soy capaz de entenderles. No sólo los jubilados, como sucede en España, se arremolinan alrededor de las vallas que protegen las obras. Jóvenes, niños, mujeres vestidas de traje, hombres en chándal...todos se acercan curiosos para ver como piedra a piedra la ciudad está cambiando.

¡Con lo que me gustaba pasear en bici por el centro de la ciudad! Ahora es prácticamente imposible, muchas calles cortadas y otras tantas estrechadas. Así no hay manera.

Supongo que el año que viene, si visito de nuevo esta ciudad podré ver los resultados, mientras tanto no nos queda otra que resignarnos e imaginar como será todo cuando esto acabe.

Distorsiones 7 jun. 2007

¿¿Dónde estará mi foto??
No sé muy bien por qué me vino a la mente esa fotografía que, años atrás, un compañero polaco, por aquel entonces como yo de Erasmus en Dinamarca, nos propuso a hacer a varios de los estudiantes de la escuela. Él, a parte de estudiar en la universidad (creo recordar algo relacionada con el Medio Ambiente o con Química), empleaba el tiempo en hacer de su mayor afición, la fotografía, un opción profesional. Para uno de sus proyectos, como ya os contaba antes, decidió usar nuestros rostros sonrientes un tanto distorsionados.

Nunca había participado en algo parecido, pero el posar ante un objetivo sin tener un monumento detrás o sin una ocasión especial que lo justificase, me parecía algo divertido. Una sesión de 10 minutos para cada uno y todos esperando ver las fotos. Después de unos meses Pawel no informó de que sus fotos iban a ser expuestas en una galería berlinesa.

Son fotos originales. La distorsión redondeada de nuestras caras me recuerda ahora el estado en el que vivíamos todos durante esos meses (véase “burbuja Erasmus”).

….Y el verme de nuevo en esa imagen me ha hecho a disfrutar de esas tardes de inicio de verano nórdico, mirando como el sol intentaba irse a dormir.
Aquí os dejo el enlace a la página personal de Pawel , sus fotos merecen una visita, no os decepcionará.
Y aquí , otro enlace para que veáis la foto en cuestión, ¿alguno de vosotros la ha encontrado?.