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Navidad, suiza Navidad... 14 ene 2007

Durante las Navidades siempre había estada acompañada de mi familia. Desde que dejé mi casa, me ha costado no pasar esos días con ellos aprovechando al máximo el tiempo que tengo. Este año ha sido distinto. No peor, pero si distinto. Sólo he podido estar con ellos durante cuatro días, cuatro días que me han sabido a muy poco. La Nochevieja fuera de España no ha estado nunca dentro de mis planes, me gusta mantener las tradiciones : cena familiar, uvas y fiesta con los amigos. Este año mi cena de Nochevieja ha sido con la que , aquí en Berna, es mi nueva familia. Una noche distinta, pero al fin y al cabo, una noche especial.
Año nuevo, vida nueva, o eso se dice. Para mi este año esta frase tiene nás significado que nunca. Los cambios llegan de imprevisto, sin avisar, sin darnos tiempo a pensar como adaptarnos a ellos. Por eso, este soleado mes de Enero en Suiza, me está haciendo más fácil el comenzar este nuevo 2007.

Aunque seguro que os lo han dicho en muchas ocasiones durante estas fechas, espero que durante este 2007 todas vuestras ilusiones se conviertan en realidades.

Aquí os dejo algunas de las fotos de estas Navidades :

Catedral de León, 23:26 , 25 de Diciembre de 2006

Los intrépidos ante el frio leonés

Volviendo a Suiza, visita a Adelboden, una zona de esquí cercana a Berna. Se nota que este año el invierno es cálido, no había tanta nieve como nos suponíamos .


¿A quién no le apetece un chocolate con ron con estas vistas y este solecito?



Desde luego la montaña no invita sólo a esquiar...


Por cierto, todavía no ha habido manera de encontrar una vaca morada, y mira que la he buscado...




Para acabar un autorretrato montañero, con la greña al viento...

I'll see you in London town 18 dic 2006

Antes de ser becaria, era consultora. Antes de estar en Suiza, trabajaba en un banco holandés. Antes de salir a las 4.30 de la tarde, me pasaba las tardes programando en un edificio al norte de Madrid. Durante ese tiempo conocí a un grupo de gente, encantadores todos, que ayudaron a pasar mejor las largas jornadas de trabajo. Dos de ellos ahora están trabajando en Inglaterra, en un pueblo de cuyo nombre no puedo acordarme, y este pasado fin de semana he tenido la oportunidad de visitarles. Gracias a ellos he pasado un gran fin de semana conociendo Londres.
Por mi culpa se han tenido que levantar pronto este fin de semana, para poder enseñarme esa ciudad, que sin esperarlo, me ha sorprendido de verdad. ¡¡¡Muchas gracias por vuestras horas de sueño,chicos!!!.
Era mi primera visita a Londres, con lo que la ilusión por recorrer sus calles se mantenía intacta.
A continuación algunas de las mejores fotos de la jornada:
Como no, las cabinas típicas de Londres...



Y el Big Ben




We are LONDONERS....



Los tres otra vez juntos, como en el Banco Naranja : Susana, Borja y yo



La madriguera de conejo 24 nov 2006

Suiza ofrece multitud de lugares donde perderse, pero el pasado fin de semana decidí perderme fuera de Suiza, exactamente en Bologna. Este fin de semana las becarias de la oficina de Berna nos desplazamos a distintos puntos de Europa: París, Milán y Bologna. Nunca había estado en Italia, cosa extraña, porque tampoco es un país que quede lejos de España y es un destino típico para viajes "Fin de curso". Pues bien, se suponía que en unas 6 horas aproximadamente podría arrivar a mi destino, pero realmente el viaje fue un poco más largo. Yo confiaba en la puntualidad de los trenes suizos, por eso supuse que 25 minutos de diferencia entre el tren Berna-Milán y el de Milán-Bologna sería más que suficiente. Pues la verdad no lo fue, porque el tren llegó 28 minutos tarde, el tiempo justo para que yo saliese corriendo del tren, y me dirigiese también al galope hacia donde se suponía me esperaba mi segundo tren. Pero no estaba esperándome, lo vi a lo lejos, y eso fue lo que más me jodió. Cogí el siguiente tren, pero como era mucho más lento, el viaje se alargó hasta casi las 12 de la noche.
Lo más gracioso: me encontré españoles en mi vagón (cosa poco especial), lo mejor de todo era que eran también de León (menuda casualidad!!!!) .
Al llegar a Bologna, Piero me estaba esperando en la estación con la cena: Pizza!!! ¡Qué raro!
Al día siguiente, ya sábado, Piero me enseñó su ciudad adoptiva (realmente es siciliano, pero que quede entre nosotros...). Tuvimos mala suerte, llovió y llovió durante todo el día pero aún así la ciudad me gustó. En días como aquel los soportales que hay por toda la ciudad, ayudan bastante a soportar la lluvia. Por cierto, el café italiano es demasiado fuerte, incluso el café con leche parece un café solo, ¿tendré que pasarme al café infantil?.
Esa noche nos fuimos a Módena con unos amigos, no me acordaba, pero es aquí donde nacen los Ferrari. La verdad, pensé que iba a ser más difícil pasar tantas horas seguidas escuchando italiano e intentando chapurrearlo, el alemán hace que el resto de los idiomas parezcan más asequibles, algo bueno tenía que tener.
Esa noche acabé en una casa okupa en medio del bosque, en una fiesta un poco rara, donde la gente bailaba ska italiano subida a las mesas, mientras, se proyectaba en la pared la película de "Alicia en el país de las maravillas", todo muy extraño...
El día siguiente, ya Domingo, decidimos subir a una monasterio que se encuentra en la parte alta de Bologna. No me acuerdo exactamente del nombre, perdón por mi memoria de pez. La cosa es que subimos andando y puedo prometer y prometo, que nunca había subido tantas escaleras seguidas, parecía que no acababan nunca...
Sobre las 7 salí de Bologna hacia Milán, en un tren que parecía se había contagiado de la puntualidad suiza. Sin más problema, llegamos a Berna sobre las 12 de la noche, el fin de semana había pasado muy rápido pero seguro que durante este año haremos muchas más visitas por tierras italianas.

Conociendo un poco más Suiza... 6 nov 2006

La ventaja de que Suiza sea un país pequeño es que en un par de horas puedes estar prácticamente en cualquiera de sus ciudades, es más, de punta a punta (lo que sería un viaje Ginebra-Zürich) no hay más de 4 horas en tren. Además , la frecuencia de los trenes es bastante alta, con lo que cualquier día libre puedes decidir en la propia estación, donde pasar la tarde. El único inconveniente es el precio del transporte, pero no todo podía ser de color de rosa.

El último fin de semana de Octubre, decidí ir a Zürich. Estaba en Berna visitándome un viejo amigo el cual conocí en mi Erasmus en Dinamarca (¡Ciao, Piero!) . Todos imaginamos Zürich como una ciudad repleta de bancos, oficinas de inversiones y fabricantes de relojes. Pues bien, no es todo como uno se lo imagina. La verdad es que me sorprendió la ciudad, aunque fuese un día nublado y que amenazaba lluvia, su zona antigua me encantó. Creo que nunca había visto un lago tan grande como el Zürisee ("El lago de Zürich") y supongo que en verano tener un lago como este en plena ciudad debe ser una auténtica maravilla, habrá que volver para entonces.



El día 1 de Noviembre, aunque en Berna no fuese día festivo, los españoles, por eso de las fiestas celebradas en tierras patrias, no tuvimos que trabajar. Aprovechando la ocasión y aunque el tiempo no acompañó, nos decidimos a visitar el pueblo de Gruyères. El nombre de este pueblo a todo el mundo le suena a queso. ¡Pues sí! En las cercanías de este pequeño pueblo es donde se fabrica el famoso queso Gruyère. La verdad es que el pueblo es bonito, pero lo que más me gustó fue la fondue que degustamos en un restaurante del lugar, del cual salimos oliendo a queso...


Mirad que monas que son aquí las fondues, con vaquita y todo...

Quedada ICEX en Granada 10 oct 2006


Después de este largo verano de preparativos, el pasado fin de semana me he reunido con algunos de los compañeros que , al igual que yo, van a disfrutar de una beca ICEX en algún punto del globo, unos más cerca y otros más lejos. Durante el curso que tuvimos que realizar durante el pasado mes de Junio y dos calurosas semanas del mes de Julio, en las clases, en las comidas campestres de la Escuela de Industriales, en las noches de fiesta en la capital, he descubierto que quizás muchos de nosotros hemos acabado encontrándonos en esta beca porque nuestras intenciones son similares, porque vemos la vida de forma parecida, porque somos capaces de aguantar 8 horas de autobús sin rechistar para encontrarnos en un punto lejano (el punto lejano puede ser Granada y los resistentes viajeros ,el comando leonés).

Lo peor sin duda han sido las largas horas de autobús, las posiciones incómodas en las que tenía que colocar mi cuello para dar una cabezadita, la gente que gritaba cuando necesitaba dormir, la cola que se forma a las 8 de la mañana en la entrada de la Alhambra.

El viernes por la mañana lo puedo resumir en kilómetros y kilómetros de autovía, los que separan las ciudades de León y de Granada. Tiempo de viaje: salida de León a las 7.30 de la mañana y llegada a Granada a las 16.30 (me canso solo de pensarlo). Pero mereció la pena.

Lo peor de una visita tan corta es que se intenta aprovechar el tiempo al máximo , consecuentemente se prescinde de horas básicas para actividades como dormir o simplemente descansar. El sábado fue uno de esos días en los que te parece haber vivido demasiado a lo que normalmente se vive en 24 horas. Después de una larga noche de fiesta que se alargó hasta las 6 de la mañana, despertarse a las 7.30 para ir a la Alhambra a conseguir entradas para ese mismo día, digamos que puede ser un poco duro, pero con café y buena compañía la espera no es tan larga, aunque el cuerpo se resienta.

La visita a la Alambra mereció la pena a pesar del cansancio, estuvimos unas cuatro horas visitando palacios, jardines y paseos. Todo digno de ver y de recordar. El hambre pudo con nosotros y sobre las 7 de la tarde era el estómago el que guiaba nuestros pasos. Después de comer-cenar la visita a las tiendas “árabes” era obligada. Un para de horas después, cansadas de regatear y de sentirnos, porqué no decirlo, un poco estafadas, volvimos a nuestros apartamentos para intentar descansar, pero fue sólo eso, un intento.


La noche, en principio se presentaba divertida, pero el cansancio poco a poco iba pudiendo conmigo, los ojos se me iban cerrando y el calor de la habitación me estaba durmiendo. Decidí subir a la terraza a tomar el aire e intentar despejarme. Y allí estaba de nuevo la Alhambra ,pero esta vez iluminada, reluciente y rodeada de estrellas. Una vista única. Allí me quedé bebiendo y mirando , pensando en todo y en nada, hasta que el frío pudo conmigo y me volví con el resto.

Esa noche no fue como otras, y todo gracias a nuestros anfitriones. Reconozco que no sé nada de flamenco, del cante y del baile , pero simplemente me gusta. Al principio me resultaba demasiado extraño estar metida en medio de un "sarao" como aquel, palmeando y dejándome llevar por el ritmo.

Y esas manos moviéndose al compás, esos brazos tendidos al aire, curvándose con la música y haciéndote sentir todo intensamente. Ojos ahumados y labios rojos.

El domingo era ya día de despedidas: “Buen viaje..”, “Disfruta y pásalo muy bien...”,”Prometo una visita..”. Supongo que a muchos de mis compañeros no les veré durante este año, la distancia en algunos de los casos es demasido grande, pero nunca se sabe dónde nos volveremos a encontrar. Quizás de nuevo bajo la Alhambra, a la luz del alba, cansados pero con ganas de repetirlo de nuevo.